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Year review para sanar el alma

December 11, 2014

Foto: Piccsy

 

 

Estamos a 20 días de decirle ¡ciao! al 2014. Hemos comenzado a ver los “Year reviews” de algunos programas de TV,  los escándalos de la farándula más mencionados, las canciones más escuchadas y el más que me ha gustado hasta ahora que ha sido el de los videos más vistos en Youtube. Desde ahora los advierto para que se preparen para ver el newsfeed lleno del video de Facebook y los post de Flipagram en Instagram.

 

Todo esto está muy chévere. ¿A quién no le gusta recordar y de alguna manera darle para atrás al tiempo? Reírse, llorar, sentir nuevamente algo por aquello que en un momento nos marcó. A cada rato me pasa, justo como hoy, recordaba con muchas ganas y deseos el pedazo de bizcocho “turtle pie” que me comí anoche. También recordaba como había recibido el año. Así de maravillosa es nuestra memoria. Puede recordar tanto algo que pasó ayer, como algo que pasó hace varios días, meses o años.

 

Recuerdo perfectamente como recibí este año. Junto a toda mi familia, con mucha música, comida, alcohol, y paz en mi interior. Después de darle un abrazo a Mami, mis hermanos, tíos, sobrinos, primos y gente que no conocía pero estaban en la fiesta me fui para mi segunda casa, Ponce, a celebrar la llegada del 2014 con mis amistades. Pasar el último día de un año con mi familia y el primero de otro con mis amigos ha sido una de las cosas que más me ha llenado.

 

La felicidad es inmensa estos días, pero también la melancolía. Al menos a mi me pasa. Con mucha facilidad, aunque no lo parezca, me da mucho “homesick” y me pongo súper triste cuando me pongo a pensar. Más, sabiendo que cada vez estoy más cerca de lograr mis sueños, pero más lejos de mi familia y gente que quiero.

 

¿Qué tal si le “robamos” la idea del "Year review" a las plataformas y lo hacemos pero de nuestras vidas? Este ejercicio lo practico a diario, quizás por eso es que se donde estoy y hacia donde quiero ir. Pero también cargo issues en mi vida personal (que no voy a mencionar) que necesito liberar.

 

Saca un ratito de tu día y dale pa’ atrás a tu mente y recuerda todo lo que puedas de este año. Lo más que puedas. Piensa en todas las personas que conociste, ¿qué han cambiado de ti? Piensa en aquellas que ya no están, ¿qué te dejaron? Piensa en esas cosas que hiciste por el bien de alguien más, ¿es más grande la satisfacción que el tiempo que “gastaste”? Piensa en esas personas que abrazaste, besaste, dormiste, tocaste, ¿aún están a tu lado? ¿Sientes algún rencor, molestia, tienes el corazón más lleno de palabras que de sentimientos? ¿Por qué no vaciarlo y darle espacio a las nuevas oportunidades que están por llegar?

 

Quizás parezca un cliché la frase “año nuevo, vida nueva” pero piénsalo un poco más profundo. ¿A caso no es una nueva oportunidad que tenemos todos de perdonar y volver a comenzar?  Si estás “chillin” con todo el mundo, estás feliz, contento, orgulloso de ti y no tienes molestias con nada ni con nadie, ¡chócala ahí! Eres entonces el tipo de personas que todos quisieran ser. Continúa con tu buen trabajo como ser humano. Pero si no, saca este tiempo maravilloso que nos da el calendario, llamado Navidad, para acercarte, abrazar, volver a sentir y unirte, sobre todo perdonar.

 

Si me conoces y tienes algún recuerdo conmigo, jocoso, pero no vergonzoso compártelo conmigo pa’ morirme de la risa también. Sonreír de las cosas buenas y lindas es lo que me mantiene joven.

 

¡Felices fiessssstasssss!

 

-Karlamaría

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