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¡Doy gracias por que sí!

November 26, 2014

Foto: elephantjpurnal.com

 

El día de Acción de Gracias se lo debemos a los peregrinos. Esa tradición de sentarnos todos a la mesa y agradecer a la divinidad por lo que nos provee. Rodeados de un banquete de comida, el pavo en el medio, el arroz al ladito y el postre por otro, para mí es más que un ritual, es una adoración a un pavo muerto al que luego de decir amén le vamos a meter el diente.

 

Dar gracias porque si. Todos los días. Independientemente si es o no el  cuarto jueves de noviembre. Hay que se agradecidos por lo que tenemos y por lo que no también. ¿Cuando te levantas, das gracias por poder abrir los ojos un día más? ¿Cuando vas a dormir, agradeces por haber tenido veinticuatro horas más en este planeta?

 

Me parece súper cool la tradición de reunirnos en familia un cuarto jueves, ¿pero que hay del resto de los días? El año por lo general tiene trescientos sesenta y cinco días. ¿Reunirnos un día a dar gracias, un día a repartirnos regalos como si fuera una obligación y un día a abrazarnos porque empieza un nuevo año? ¿Y el resto de los días donde quedan?

 

Entiendo a la perfección el hecho de que  a muchos se les hace difícil sacar tiempo para su familia. Los que vivimos lejos de ellos, el tiempo y la distancia se nos convierten en obstáculos a veces y más cuando la gasolina está tan cara. A veces bajar de San Juan a Adjuntas no es muy viable mucho menos cuando esa carretera #10 tiene más hoyos que la Luna.

 

Todos los días, he hecho parte de mi rutina llamar o textearle a mi madre. ¡Ah si! Porque esa es otra. No hay excusa para no coger el celular y enviarle un mensaje, un inbox a Facebook o hasta un whatsapp a la gente que amas.

 

A la divinidad en la que creo, todos los días le doy gracias, en silencio. Porque no se trata de todos los días escribir un salmo en las redes sociales sin entenderlo. Tampoco soy menos humana si no voy a la iglesia y de rodillas le agradezco a Dios por todo. ¿Para qué hacer eso si luego vuelvo a hacer las cosas “malas”, como muchos le dicen, pero que a mi me gustan?

 

Mi ser supremo sabe como soy y sabe lo que hago. Que conste, que respeto muchísimo las religiones y preferencias de cada cual y no estoy diciendo que está mal. Simplemente que no soy igual que los demás y que tengo mi forma de pensar sobre el tema.

 

Soy agradecida desde el día que mis padres me hicieron. El vientre de mi mamá fue mi mayor burbuja de vida durante nueve meses. Agradezco a los médicos que me atendieron en mi operación a los quince días de haber nacido. Desde ahí, mami vio lo luchadora y guerrera que iba a ser esa pequeña bebé de casi nueve libras. 

 

Agradezco a mi madre por enseñarme valores desde pequeña, a darme a respetar y sobre todo a luchar por lo que quiero. Agradezco no haber tenido lujos ni comodidades más caras que lo que mi madre recibía económicamente.

 

Agradezco haber nacido en Adjuntas, pueblo sumamente pobre, donde no hay muchas oportunidades de empleo y no hay educación secundaria. Pero si es un pueblo donde no hay criminalidad y podía jugar hasta las tantas de la noche en el barrio con los nenes.

 

Agradezco por haber tenido la mayor infancia. Donde jugar de esconder y 1,2,3 pesca’o era lo mejor. Donde tener las rodillas pelá’s era parte de mi ropa, jugar con las Barbies en los Tonka de mi hermano. Tener más amigos que amigas porque eso era lo que había en el barrio y no habían estereotipos de que yo fuera a crecer como nene. Bastante femenina y bien segura de lo que soy, SOY.

 

Agradezco por haber tenido a mi abuela hasta que se marchó a mejor vida. Porque ella me enseñó lo valioso que es el poder de la familia. Además de enseñarme que no hay mayor riqueza que tener la casa y el corazón llenos. A ella le debo tanto la manera como me río como el saber dar y no esperar nada a cambio.

 

Agradezco a la vida por haberme dado una hermana que amo como si fuera mi hija. Que me ha enseñado a vivir, que me ha enseñado a amar más allá de lo que se puede. Gracias por ser mi compañera de vida estos dieciocho años que llevas a mi lado y por compartir estos, mis mejores y más estrésicos días.

 

Agradezco por haber tenido un hermano mayor, que me cuidó y me enseñó entre tantas cosas a respetar. Porque para mi era el hombre de la casa y lo mayor después de mami, y los mayores y menores se respetan. Gracias por hacerme comer tierra, las peleas de  lucha libre y por jugar conmigo y amarme en lo que llegó la hermana menor a quitarme el trono.

 

Agradezco por la casa donde crecí. Un hogar. Mi familia. Por la madre que tengo, que me recibe cada vez que voy con una sonrisa, una taza de café, un plato de comida y unos brazos que me abrazan el alma. Agradezco porque a pesar de todo esta viva, se levanta y camina y sobre todo porque sabe textear. ¡Jajaja!

 

Gracias Mami por enseñarme a ser la mujer que soy. Por llevarme a escuela pública los doce años de mi educación primaria. Gracias, porque sin todo esto y con un par de lujos no hubiera aprendido a ser un ser humano agradecido por lo que tengo.

 

Gracias a los maestros que tuve, que con mucho amor me enseñaron a leer, escribir, contar y  a cogerle cariño a dar informes orales. ¡Mis logros en la escuela fueron gracias a ustedes! Igual doy gracias porque con becas pude hacer mis Bachilleratos y graduarme de una de las mejores universidades de Puerto Rico.

 

Ahora agradezco por la educación que me estoy pagando con muchos sacrificios. Estoy haciendo estudios pos-grado y no planifico quedarme con eso. Gracias vida por hacerme tan ambiciosa académicamente y no conformarme con el título más alto de educación. Gracias a las oportunidades que he recibido, espero con ansias dos años para mudarme de país y hacer un doctorado.

 

Gracias a esas tías que son más que tías, son madres para mi. Que me cuidaron y me  han ayudado a ser la mujercita que soy. Por sus consejos y por nunca recibir un no de sus labios. Por ser mi sostén y darme el apoyo necesario. Por todos los días enseñarme a mover mis alas y darme el empujón para volar.

 

Gracias a las amistades que tuve en la escuela, universidad, compañeros de trabajo, personas que he conocido porque si. Luego de todo este transcurso he entendido porque algunos se quedan a mi lado y porque otros se van. No los juzgo, no soy quien. Al contrario., les agradezco el tiempo que compartimos y el permitirme ser y que fueran parte de mi vida. ¡Me dieron las mejores risas y experiencias!

 

A mis amigos que siguen a mi lado, gracias por la confianza  y la paciencia que me tienen. Gracias por comprender mis gustos, respetar mis creencias y aceptar mi locura así, en su máxima expresión. Gracias por apoyarme en cada decisión que tome, así sea mala. Gracias por sus “te lo dije”. Gracias por compartir conmigo tanto una taza de café como una cerveza.

 

Gracias a esos amores que tuve y los que tengo aún. Gracias por enseñarme a abrir mi corazón y en ocasiones entregarme demasiado. Gracias porque con ustedes he aprendido el límite y aunque el amor lo vence todo también lo merece todo, pero de ambas partes.

 

Doy gracias por haber llegado a mi vida Agatha. Si, mi pomeranian. Gracias por despertar esa parte del alma del ser humano que no es  hasta que tiene una mascota que se despierta. Gracias a ella que me mueve la colita he tenido tanta sensibilidad, y me da emoción ver como se pone cada vez que voy a verla.

 

Gracias vida, por regalarme este pedacito de isla tan hermosa y divina que adoro. Porque lo mismo puedo irme a la playa que al río. A la paz del campo o al revolú de la ciudad. Porque tiene rincones hermosos y encantadores que necesito conocer antes de partir. Gracias por donde nací, Adjuntas mi pueblo frío y con olorcito a café. Gracias Ponce por acogerme en tu ciudad y darme los mejores días de mi vida y ponerme en mi camino las mejores personas que he conocido. Gracias también porque allí en la Ciudad de los Leones tuve mis primeras tres oportunidades de empleo.

 

Gracias San Juan por darme ahora tu las mejores experiencias, mi educación de maestría y mis trabajos profesionales. Gracias vida, porque con el poder de las comunicaciones he llegado a personas que jamás pensé.  Gracias nuevamente por haberme puesto en mi mente las ganas de ser comunicadora y a pesar de odiar las cámaras llegar a conocer gente que diariamente se pone un micrófono y llegan a ustedes.

 

Doy gracias por todo lo que tengo, porque lo poco que tengo es demasiado para ser feliz. Porque estoy contenta, me siento plena y realizada en muchos aspectos de mi vida. Porque mil y una pruebas he superado.

 

Gracias vida por ponerme la mayor prueba en el camino. Porque no hay condición ni enfermedad que detenga estas ganas de crecer y ser cada vez mejor ser humano en el mejor sentido de la palabra.

 

Doy gracias, esta vez, expresado y compartido. Pero así mismo lo hago a diario, en el transcurso de mi día, para mi yo interior. Cada vez que un recuerdo me llega a la mente. Soy lo que soy y estoy donde estoy gracias a las cosas que he recibido.

 

Agradecida por poder y saber disfrutar de las pequeñas cosas, un café, la brisa del campo, la lluvia en las noches, el sol en la playa, un buen plato de comida con aguacate, una cerveza bien fría después del trabajo, poder tirarme en la cama y mirar el techo como si estuviera Chaning Tatum allá arriba. Escuchar música, aunque sea reggae, Draco, Marc o Sabina o hasta un perreito. Leer un libro que me haga subir las expectativas cada vez, aunque después me arrepienta porque la realidad no se asimila a lo que está escrito en esas páginas.

 

También agradezco porque a pesar del mundo en el que vivimos en mi casa podrá faltar dinero, comida, ropa carísima, pero nunca faltará un beso, un gesto de amor, una palabra de ánimo, un buenos días, un por favor, un gracias. 

 

-Karlamaría

 

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